BRASIL
Pão de queijo
El pão de queijo es más que un simple panecillo; es una joya culinaria nacida en los corazones y hogares de Minas Gerais. Este bocado ha trascendido fronteras, convirtiéndose en sinónimo del calor y la hospitalidad brasileña.
Aunque hoy brilla en cafeterías alrededor del mundo, el pão de queijo comenzó como una solución creativa ante la escasez. En las haciendas mineras donde el trigo era escaso pero abundaba la mandioca (yuca), los cocineros encontraron en este tubérculo la base perfecta para crear algoúnico. Mezclando su harina con queso, dieron vida a estos pequeños panes que rápidamente se ganaron el corazón de todos.
Su textura única e irresistible sabor no tardaron en convertirlo en un emblema regional antes de conquistar todo Brasil, pero siempre respetando ese carácter distintivo que lo define: exterior crujiente con un interior tierno y aireado. Es esta dualidad lo que seduce paladares globalmente y explica por qué continúa expandiendo su presencia internacionalmente.
En Brasil es económico y a menudo se vende en puestos callejeros por vendedores que llevan un recipiente para conservar el calor; también se encuentra comúnmente en tiendas de comestibles, supermercados y panaderías, industrializado o recién hecho. La harina de yuca es la que le da al snack su textura distintiva, masticable y elástica, quedando crujiente por fuera.
La mayoría de países de Sudamérica tienen sus propias versiones de este snack, la principal diferencia entre ellos en general son los ingredientes utilizados en la receta, los cuales pueden cambiar ligeramente dando resultados diferentes. En Brasil tradicionalmente se utiliza almidón de yuca agrio y dulce, la receta brasileña también excluye algunos ingredientes utilizados en otros países como almidón de maíz, harina para todo uso, pimienta negra, azúcar, hinojo, y levadura de panadería.
Con el descubrimiento de minas cerca de Ouro Preto alrededor de 1700, cerca del 20% de la población brasileña de esa época, en su mayoría esclavos, ocupó un vasto territorio en el sureste de la entonces colonia portuguesa. La colonización forzada en masa desplazó el centro económico de la colonia hacia el sureste.
Ante la carencia de cereales, los cocineros de Minas Gerais reemplazaron el trigo inexistente con almidón derivado del tubérculo de yuca que les mostraron los grupos indígenas tupiniquines .
instruciones
Calentar el horno a 200 grados. Poner a calentar la leche con el aceite.
Juntar en un bol el polvilho con la sal. Añadir la leche caliente con aceite y mezclar con una cuchara, y después con las manos
Rallar grueso el queso y añadirlo a la masa.
Sumar los huevos de uno en uno hasta que estén todos incorporados (no pasa nada si la masa tiene grumos).
Untarse las manos con aceite y formar las bolinhas. Rellenar algunas, si se quiere, de goiabada o sobrasada (ver vídeo)
Hornear a 200 grados unos 20 minutos, vigilando el color: si se doran mucho, bajar a 180 grados. Servir, a poder ser, tibios.
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