falda

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Aunque no tenemos una fecha exacta, los primeros vestigios de esta prenda podrían situarse en Sumeria en el año 3000 a.C. En ese entonces, las mujeres usaban el exceso de piel de los animales que cazaban alrededor de la cintura. Para muchos expertos, la historia de la falda comienza en el Antiguo Egipto.

Se descubrió en Armenia una falda tejida con paja que data del año 3900 a. C. Las faldas eran la vestimenta habitual de hombres y mujeres en todas las culturas antiguas del Cercano Oriente y Egipto.


Durante la Primera Guerra Mundial, surgió la necesidad de llevar atuendos cómodos que les permitieran realizar tareas “masculinas”, surgieron así las faldas Midi, faldas abotonadas, con un dobladillo ancho, rígidas por debajo de la rodilla. Gracias a Coco Chanel durante los años 20´s surgió una falda más amplia y corta que facilitó el movimiento, reflejo de la situación que vivían las mujeres, una época de mayor libertad en cuanto a la forma de vestir y de vivir, que dio paso al derecho al voto en 1918. En los años 40 y 50, debido a la Segunda Guerra Mundial, al haber restricción a la producción, las telas se volvieron de mala calidad. La guerra provocó que las prendas femeninas tomaran apariencia masculina y que la falda fuera más estrecha y a la pantorrilla. Acabada la guerra, el glamour regresó a la moda y comenzaron a diseñarse gran variedad de faldas tanto en colores como largos. En los años 60 y 70 con el nacimiento del feminismo (1960), llegó el boom en 1965 cuando Mary Quant introdujo la minifalda, una prenda que no sólo fue moda, sino símbolo de la liberación femenina. Posteriormente la prenda mutó, más corta, más larga, dependiendo de las tendencias de cada época. Hoy en día contamos con cualquier variedad de faldas inimaginable, elaboradas en cualquier tipo de material, y estamos encantadas por ello.


El dobladillo es la línea que forma el borde inferior de una prenda, como una falda, vestido o abrigo, medida desde el suelo. El dobladillo es quizás la línea de estilo más variable en la moda, cambia de forma y varía en altura desde la cadera hasta el piso.

En las colecciones de París de 1908-1909, los diseñadores presentaron una transformación radical de la moda, liderada principalmente por el modisto Paul Poiret. Casi en un instante, la silueta en forma de S y los excesos de volantes de los diseñadores eduardianos fueron reemplazados por looks dramáticamente nuevos. El corsé artificial en forma de S se descartó en favor de una versión que se comportaba de forma más natural con el cuerpo. Las siluetas se volvieron fluidas. Y los dobladillos de las faldas comenzaron a elevarse por encima de los zapatos. La fama de los dobladillos levantados de las faldas en la historia moderna de la moda pertenece a Jeanne Lanvine y luego a Paul Poiret.



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