La leyenda de la Nahuala
Era el año de 1807, en Puebla de los Ángeles, aún territorio de la Nueva España. La historia cuenta que la bruja habitaba una mansión virreinal abandonada, en lo que hoy es el Museo Regional Casa del Alfeñique.
Y si bien el nombre verdadero de la bruja se desconoce, la llamaban la Nahuala, ya que el verbo nahuali se refiere al engaño o disimulo
Parece que la bruja de día mostraba la figura de una mujer hermosa y de noche asumía forma animal, para asustar a quien se topara con ella y robar niños para los rituales que hacía.
Aterrorizadas, las familias se encerraban en sus casas en cuanto el sol se ponía y caía la noche. Pasaron los años y la bruja falleció, pero su fantasma permaneció en la casona.
Parece que la bruja de día mostraba la figura de una mujer hermosa y de noche asumía forma animal, para asustar a quien se topara con ella y robar niños para los rituales que hacía.
Aterrorizadas, las familias se encerraban en sus casas en cuanto el sol se ponía y caía la noche. Pasaron los años y la bruja falleció, pero su fantasma permaneció en la casona.

Un día, dos niños curiosos, se escaparon de su casa y entraron a la mansión abandonada para comprobar si era cierta la leyenda. La Nahuala se les apareció y capturó al hermano mayor, mientras el pequeño pudo escapar y pedir auxilio.
Al poco tiempo el hermano menor llegó acompañado de su familia y de la comunidad, quienes pudieron rescatar al niño secuestrado por la bruja; y esta por fin desapareció de la faz de la tierra llevándose con ella toda su maldad.


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